El suicidio y su significante política; suicidio como linea de fuga

«Cuando hablo del suicida no hablo del loco, pueden existir suicidas locos y no, pero la evidencia empírica muestra que no hay co-relación verídica entre el suicidio y la locura, ni siquiera en la estadística o en la literatura al respecto, cuestión que la discursiva mediática y psiquiátrica de forma intencionada ha preferido ignorar, esto porque establecen como verdad pública la falacia de que el loco se encuentra en peligro de sí mismo, y posiblemente se encuentre en una situación peligrosidad pero no producto de su delirio – como dice la institución psiquiátrica – sino de las condiciones políticas y médicas de las que fue secuestrado, está en peligro de sus ataduras pero no de su locura. Condiciones de contexto, situaciones y estado de las cosas que nos pone a todos en un devenir suicida, locos y supuestos cuerdos.

El suicidio debe ser analizado no como un hecho general u objetivo sino como un conjunto de cuestiones fenomenológicas, desde entenderlo como producto de la sociedad a un suicidio como línea de fuga con significante de desorden y ruptura al sistema social. […] Debo advertir al lector que no pretendo analizar el suicidio y su significante política asociada desde la ambigüedad característica y cómoda del falso critico, tampoco desde la romantización de la vida, ni siquiera haciendo apología al suicidio como manifestación casi poética, sino a partir de una politización discursiva afín a la antipsiquiatría como corriente de resistencia a los soportes de la normalización psiquiátrica y sus aparatos de verificación asociados. También aclarar que no se quieren presentar o teorizar posibles causales que lleven a las personas a suicidarse, sí bien creo que todas ellas son producciones estimuladas por experiencias filosóficas, económicas y políticas –aún siendo por emociones individuales, responden a contextos políticos–, no quiero hacer una interpretación estadística o hipotética del porqué del suicida a abrazar la muerte –dejo esa tarea al lector–, sino construir análisis crítico, y presentar al suicida como un sujeto singular de resistencia a las normas establecidas».

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